Control de obra en proyectos complejos por Marcelo Herdoiza

Cuando un proyecto se sale de control, casi nunca es por un solo “error de obra”. Es por decisiones sin evidencia, registros incompletos y cambios sin trazabilidad. Este artículo aterriza el control de obra como un sistema de prueba: lo que debe quedar escrito, medido y verificable para sostener calidad y reclamaciones legítimas.

¿De qué tratará el artículo?

Resumen ejecutivo

  1. Este artículo propone tratar el control de campo como un sistema de evidencia, no como supervisión “a ojo”.
  2. Ordena el trabajo en cuatro carriles: alcance, calidad, plazo/costo y cambios, conectados por trazabilidad documental.
  3. Prioriza un plan de inspección/ensayos y un repositorio versionado para que cada decisión sea auditable.
  4. Integra riesgo y desempeño con estándares como ISO 31000 e ISO 21502, sin burocracia innecesaria (ISO, 2020).
  5. Incluye una matriz práctica de evidencias mínimas para reducir disputas y reprocesos.
  6. La aplicación es válida tanto para contratos públicos como privados en Ecuador y Estados Unidos.
  7. El enfoque de Marcelo Herdoiza se centra en prevenir desviaciones antes de que se conviertan en reclamo.

¿Qué es Control de obra?
Es el conjunto de procesos y evidencias que permiten verificar, en tiempo casi real, que lo ejecutado cumple planos, especificaciones, seguridad y reglas de pago, y que los cambios quedan aprobados y trazables (FHWA, s. f.).

Ideas clave

  • Controla con evidencia primaria: registros, ensayos, actas y versiones, no con impresiones.
  • Separa “conformidad” (cumple criterio) de “aceptación” (se recibe y se paga) para evitar conflictos.
  • Si un cambio no tiene impacto documentado, es un riesgo financiero aunque “parezca pequeño”.
  • Reporta desempeño con una sola historia coherente: cronograma, cantidades y costos deben cuadrar.
  • La transparencia reduce fricción: define desde el inicio qué se mide, cómo y con qué respaldo.

Perspectiva y errores comunes por Marcelo Herdoiza

En Ecuador, la fiscalización y el cumplimiento de especificaciones suelen apoyarse en documentos técnicos de contratación y normas sectoriales; en Estados Unidos, la cultura de QA/QC y los programas de muestreo/aceptación suelen estar fuertemente estandarizados por agencias y manuales técnicos. En ambos mercados, el punto común es el mismo: si no hay evidencia auditable, el control se vuelve opinión (FHWA, s. f.).

Errores frecuentes y cómo identificarlos:

  • “Ver” sin registrar: hay inspección, pero no trazabilidad.
  • Medir tarde: se detecta la desviación cuando ya es costosa.
  • Cambios con órdenes ambiguas: se ejecuta primero y se documenta después.
  • Aceptar por costumbre: se relaja el criterio de aceptación sin base técnica.

Estos fallos se detectan revisando si existe cadena de evidencia: quién aprobó, con qué criterio y con qué dato (Caltrans, 2023).

Criterios de decisión: Checklist de 12 puntos:

  • Alcance desagregado en entregables verificables (WBS o equivalente).
  • Baseline de plazo y costo “congelada” con control de cambios.
  • Registro diario de campo con responsables y foto-evidencia cuando aplica.
  • Plan de inspección y ensayos con frecuencias, métodos y criterios de aceptación.
  • Trazabilidad de materiales: origen, certificados y lotes.
  • No conformidades: apertura, contención, corrección y cierre con evidencia.
  • Control de cantidades medibles y conciliación con planos y especificaciones.
  • Bitácora de cambios: solicitud, análisis, aprobación, impacto y versión.
  • Riesgos vivos: identificados, evaluados y con respuesta asignada (ISO, 2018).
  • Curva de avance y reporte de desempeño (valor ganado cuando aplica) (AACE, 2017).
  • Archivo maestro con versionado: planos IFC/IFR, RFI, submittals, actas.
  • Auditorías internas periódicas: muestreo de evidencia y lecciones.

La obra como sistema de evidencia: del parte diario al expediente auditable

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Ingenieros con planos de obra.

En proyectos grandes, la evidencia vale más que la memoria. Un parte diario útil no es un relato: es un registro estructurado de frentes, recursos, clima, restricciones, inspecciones y hallazgos. Si el parte no permite reconstruir “qué pasó y por qué”, no sirve para gestionar ni para auditar. En guías de aseguramiento de calidad, el énfasis está en acciones planificadas y sistemáticas para dar confianza en el desempeño, lo que obliga a documentar y no solo observar (FHWA, s. f.).

Tres niveles de evidencia que deben coincidir

  1. Evidencia física (ensayo, medición, foto, acta de recepción parcial).
  2. Evidencia documental (planos vigentes, submittals aprobados, RFI respondidas).
  3. Evidencia contractual (ítem medible, criterio de pago, aprobación de cambio).

De QA/QC a aceptación: cuándo el criterio es técnico y cuándo es contractual

Muchos equipos mezclan el “control de calidad” del contratista con el “aseguramiento” del mandante o fiscalización. En manuales de agencias, QA se entiende como el paraguas de acciones para dar confianza, mientras QC es la parte ejecutada por quien produce la obra (Caltrans, 2023).
Para evitar fricciones, acuerda desde el inicio: quién prueba, quién verifica, quién acepta, y con qué tolerancias. Si eso queda implícito, el proyecto termina discutiendo en campo lo que debió estar cerrado en contrato y plan de inspección.

Criterios de aceptación: escribe lo que hoy se discute en campo

El criterio de aceptación debe estar en especificaciones y en el plan de inspección. En infraestructura vial, por ejemplo, documentos de contratación pública pueden referenciar especificaciones técnicas que describen procedimientos de control y aceptación para rubros y materiales (Compras Públicas/MTOP, s. f.).

El control que más duele: cantidades, medición y pagos sin sorpresas

La medición no es contabilidad: es ingeniería aplicada. Si las cantidades no se concilian con versiones de planos y levantamientos, el pago se vuelve disputa. Establece una rutina semanal: (a) cantidades ejecutadas por frente, (b) conciliación con supervisión/fiscalización, (c) respaldo fotográfico y topográfico cuando corresponda, (d) trazabilidad al ítem del contrato. Esa rutina reduce discusiones tardías porque instala una “verdad operativa” verificable.

Regla de oro: no midas con planos desactualizados

El repositorio debe tener versionado. Si se ejecuta sobre una versión vieja, el proyecto puede quedar “bien construido” pero “mal documentado”, lo que en auditoría equivale a no construido: no porque la obra no exista, sino porque no puedes demostrar su conformidad bajo las reglas pactadas.

Plazo y costo en Control de obra: gobernar la desviación antes de que se vuelva reclamo

ISO 21502 entrega guías de dirección de proyectos aplicables a cualquier tipo de proyecto y resalta la importancia de integrar prácticas a lo largo del ciclo (ISO, 2020).
En control, eso se traduce en baselines claras y en reportes que comparen plan vs real con causas, no solo con porcentajes. La pregunta madura no es “cuánto avanzamos”, sino “por qué avanzamos así y qué cambia si seguimos igual”.

Valor ganado cuando el contrato lo exige, disciplina cuando no

En entornos donde se pide EVMS, el estándar EIA-748 organiza guías para medir desempeño con integración de costo y cronograma; y existen guías de implementación para producir datos oportunos y auditables (AACE, 2017; DOE, 2016).
Aunque no sea obligatorio, la lógica sirve: una curva de avance sin costo asociado o sin cantidades verificadas es una alarma. Si el avance no “cierra” con evidencias, el reporte se vuelve un instrumento de narrativa, no de gestión.

Gestión de cambios sin ruido: el triángulo alcance–plazo–costo

El cambio es inevitable; el desorden no. Cualquier solicitud debe cerrar tres preguntas: qué cambia, qué impacto tiene y qué evidencia lo respalda. ISO 9001 especifica requisitos de un sistema de gestión de calidad y la mejora continua; llevado a obra, eso se refleja en controlar la información documentada y cerrar no conformidades con evidencia (ISO, 2015).

Mini-marco de aprobación en cinco pasos

  1. Solicitud formal (RFI, NCR, orden de cambio propuesta).
  2. Análisis técnico (compatibilidad con diseño, seguridad, constructibilidad).
  3. Análisis de impacto (plazo, costo, calidad, riesgos).
  4. Aprobación con versión (quién firma y desde cuándo aplica).
  5. Implementación y cierre con evidencia.

Matriz de evidencia mínima para auditoría y reclamos

Aquí está la diferencia entre controlar y “apagar incendios”: construir un expediente que resista preguntas duras meses después. El Control de obra mejora cuando cada frente tiene un set mínimo de pruebas: parte diario, checklist de inspección, resultados de ensayos, no conformidades cerradas y conciliación de cantidades. No es burocracia: es memoria técnica que protege calidad, plazo y legitimidad de pagos.

En la práctica, Marcelo Herdoiza recomienda pensar en “preguntas de auditor”: qué se aceptó, quién lo aceptó, bajo qué criterio y dónde está el respaldo primario. Ese cambio mental reduce “acuerdos de pasillo” y obliga a que la obra se gestione como un sistema verificable.


¿Qué hacer y en qué momento?

EvidenciaMomentoRiesgo común
Parte diario estructuradoDiarioDisputas por productividad y clima
Plan de inspeccion y ensayosAntes de ejecutarAceptar sin criterio y reprocesos
Registro de cambios con impactoCada cambioSobrecostos y extensiones no justificadas
Conciliacion de cantidadesSemanalPagos en conflicto y reclamos

Preguntas frecuentes


Cierre con criterio auditable

El buen control no es el que “encuentra fallas”, sino el que impide que una desviación crezca en silencio. Si el expediente es auditable, la conversación mejora: se discuten datos, no percepciones.

Al aplicar el sistema de evidencia, Control de obra deja de ser una tarea reactiva y se vuelve gobernanza: calidad medible, cambios trazables y pagos defendibles.

En proyectos entre Ecuador y Estados Unidos, Marcelo Herdoiza insiste en que esa disciplina es la diferencia entre terminar y cerrar bien.

Fuentes

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